Research report October 2014

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Research report October 2014

By |2014-11-01T04:13:54+01:00November 1st, 2014|Research Reports|1 Comment

 

 

 

 

Research Report October 2014 Marye O’Reilly-Knapp, PhD, RN

 

Recently I read an article on The Science of Awe (Abransom, 2014). The author starts out by describing how nature brought him into a state of awe. Some of the changes that occurred with a sense of awe were connections to others, humility, generosity, and curiosity. I began to think of the times in my life when I experienced awe: the times I saw a baby born while I was a nursing student; when I went to the Grand Canyon; standing in the archeological digs in Xian, China and viewing the Terra-cotta Warriors; my first visit to St Basil’s Cathedral in Moscow, Russia. Then my mind went to the first 10-day residential in Kent, Ct and I was surprised for a moment. It was awe I felt among other emotions. Taking these experiences and my work as a clinician I began to think of ways a state of awe might be incorporated into the clinical setting. Let me begin with the description of awe before the research is addressed. Awe is an emotion which, according to Plutchik’s (2011)wheel of emotions is a combination of surprise and fear. Awe has been defined as an overwleming feeling of reverence, admiration, respect, dread, and wonder inspired by authority, genius, great beauty, vastness. Pearsall (2007) sees awe as the eleventh emotion; the other ten include love, fear, sadness, embarrassment, curiosity, pride, enjoyment, despair, guilt, and anger. Awe may have a positive or negative valence, however most people report positive experiences when recounting awe events. A study done to observe the physical non-verbal reactions to awe by Shiota & Keltner (2003) reported raised eyebrows, widened eyes, and drop-jawed mouths. Other less occurring reactions involved slight jutting forward of head, visibly inhaling, and smiling. Two studies of note are those done by Rudd, Vohs & Aker (2012) and Shiota, Keltner, & Mossman (2007).

Rudd et al’s study produced “jaw-dropping” moments to produce the feeling of awe in the laboratory. The findings suggest that awe changes the subjective experience of time by slowing it down which then helps adjust perception of time and slow moments down. The researchers also found that because there was felt to be more time participants were more patient, less materialistic, and more willing to volunteer to help others. In the next study by Shiota et al, subjects wrote about a time they felt awe. Most described nature and art/music in their writings. From the readings and research, awe is characterized as follows: Awe has profoundly positive feelings. Awe encourages interest away from self and to others. In the arousal of awe individuals act more generously and ethically. Mental models of the world are changed through awe experiences. With awe, there is openness to new information. Awe heightens curiosity. Perception of time slows down and expands time amid awe. Awe pleasurably energizes. Experiences of awe bring the self into the present moment. Being in awe enhances well-being.

In writing this report, I hope you will take into consideration the feeling of awe as you work with clients. Drawings, journals, music, mental imagery are a few of the methods used to facilitate awe encounters. Expanding a person’s perception of self, others, and the world can have profound life changes, as we know. Experiences of awe in psychotherapy may further enhance therapeutic interventions. Thinking about the state of awe gives me one more method in the therapeutic process.

References: Abransom, A. (2014). The science of awe. Sierra. November/December, 36-38. Pearsall, P. (2007). Awe: The delights and dangers of our eleventh emotion. Health Communications, Inc. Plutchik, R. (2011). The nature of emotions. American Scientist. April. Rudd,M., Vohs, K.D., & Aker, J. (2012). Awe expands people’s perception of time , alters decision making, and enhances well-being. Psychological Science, July, 2012. Shiota, M. & Keltner, D. (2003). The faces of positive emotion: Prototype displays of awe, amusement, and pride. Annals of the New York Academy of Sciences,1000, 296-299. Shiota,M., Keltner, D.& Mossman, A. (2007). The nature of awe: Elicitors, appraisals, and effects on self- concept. Cognition and Emotion, 21, 944-963.

Note: The picture was taken at a farm near my home - the awe of fall!

 

 

 

Informe de Investigación Octubre 2014 Marye O’Reilly-Knapp, PhD, RN

 

Recientemente leí un artículo sobre la ciencia del asombro, The Science of Awe (Abransom, 2014). El autor comienza describiendo cómo la naturaleza le llevó a un estado de asombro. Algunos de los cambios que se produjeron con una sensación de asombro fueron las conexiones con los demás, la humildad, la generosidad y la curiosidad. Comencé a pensar en los momentos de mi vida en que he experimentado asombro: cuando veía nacer a un bebé mientras era estudiante de enfermería; cuando fui al Gran Cañón; parada de pie delante de las excavaciones arqueológicas en Xian, China y contemplando los Guerreros de Terracota; mi primera visita a la Catedral de San Basilio en Moscú, Rusia. Después mi mente se trasladó al primer taller residencial de 10 días en Kent, y me sorprendí por un momento. Era asombro lo que sentía entre otras emociones. Tomando estas experiencias y mi trabajo como clínica, empecé a pensar en diferentes clases de estado de asombro que podrían incorporarse en el setting clínico.

Permitidme comenzar con la descripción de asombro antes de abordar la investigación. El asombro es una emoción que, de acuerdo con la rueda de de las emociones de Plutchik (2011), es una combinación de sorpresa y miedo. El asombro se ha definido como un abrumador sentimiento de reverencia, admiración, respeto, temor y maravilla inspirado en autoridad, genio, profunda belleza e inmensidad. Pearsall (2007) considera el asombro como la undécima emoción; las otras diez son el amor, el miedo, la tristeza, la vergüenza, la curiosidad, el orgullo, el disfrute, la desesperación, la culpa y la ira. El asombro puede tener una valencia positiva o negativa, sin embargo la mayoría de las personas reportan experiencias positivas cuando hacen el recuento de eventos asombrosos.

Un estudio realizado por Shiota y Keltner (2003) para observar las reacciones físicas no verbales de asombro presentó entre otras las cejas arqueadas, los ojos de par en par y la boca abierta con la mandíbula caída. Otras reacciones de menor recurrencia implican un ligero y prominente avance de la cabeza, inhalación evidente y sonrisa. Dos estudios destacados son los realizados por Rudd, Vohs y Aker (2012) y Shiota, Keltner y Mossman (2007).

El estudio de Rudd et al generó en el laboratorio momentos de "boca-abierta" para producir la sensación de asombro. Los hallazgos sugieren que el asombro altera la experiencia subjetiva del tiempo al aminorarlo, y esto ayuda a ajustar su percepción y a ralentizar cada instante. Los investigadores también descubrieron que debido a la percepción de más tiempo, los participantes fueron más pacientes, menos materialistas y más dispuestos como voluntarios para ayudar a otros. En el siguiente estudio de Shiota et al, los sujetos escribieron sobre las ocasiones en las que sintieron asombro. La mayoría describió en sus escritos la naturaleza y el arte / la música.

De las lecturas y las investigaciones, el asombro se caracteriza por:

El asombro posee sentimientos profundamente positivos.

El asombro alienta el interés hacia los demás, descentrándolo de uno mismo.

En la activación del asombro, los individuos actúan con mayor generosidad y ética.

Los modelos mentales del mundo se cambian a través de las experiencias de asombro.

Con asombro, hay apertura a la nueva información.

El asombro aumenta la curiosidad.

La percepción del tiempo se ralentiza y se expande en medio del asombro.

El asombro energiza placenteramente.

Las experiencias de asombro traen al self al momento presente.

Sentir asombro aumenta el bienestar.

Al redactar este informe, espero que tengas en cuenta el sentimiento de asombro a medida que trabajas con los clientes. Dibujos, revistas, música, imágenes mentales son algunos de los métodos utilizados para facilitar encuentros de asombro. Expandir la percepción de uno mismo, de los demás y del mundo puede tener profundos cambios en la vida, como ya sabemos. Las experiencias de asombro en la psicoterapia pueden mejorar aún más las intervenciones terapéuticas. Pensar en el estado de asombro me proporciona un método más en el proceso terapéutico.

Referencias: Abransom, A. (2014). The science of awe. Sierra. November/December, 36-38.

Pearsall, P. (2007). Awe: The delights and dangers of our eleventh emotion. Health Communications, Inc.

Plutchik, R. (2011). The nature of emotions. American Scientist. April.

Rudd,M., Vohs, K.D., & Aker, J. (2012). Awe expands people’s perception of time , alters decision making, and enhances well-being. Psychological Science, July, 2012.

Shiota, M. & Keltner, D. (2003). The faces of positive emotion: Prototype displays of awe, amusement, and pride. Annals of the New York Academy of Sciences,1000, 296-299.

Shiota,M., Keltner, D.& Mossman, A. (2007). The nature of awe: Elicitors, appraisals, and effects on self- concept. Cognition and Emotion, 21, 944-963.

Nota: La foto fue tomada en una granja cerca de mi casa - ¡el asombro del otoño!

Traducción de Angela Pérez Burgos

Rapport de Recherche -  Octobre 2014

Mary O’Reilly-Knapp, PhD, RN

J'ai lu récemment un article sur la Science de l’Awe (la « crainte révérencielle ») (Abransom, 2014). L'auteur commence par décrire comment la nature l'a amené dans un état de « crainte révérencielle » (awe).

Certains des changements qui ont lieu avec un sentiment de « crainte révérencielle » sont les relations aux autres, l’humilité, la générosité, et la curiosité. J'ai commencé à penser aux moments dans ma vie où j'ai vécu cette « crainte révérencielle » : les fois où j'ai vu naître un bébé alors que j'étais une étudiante infirmière; quand je suis allée au Grand Canyon ; debout dans les fouilles archéologiques de Xian, en Chine et regardant les guerriers de terre cuite ; ma première visite à la cathédrale Saint-Basile à Moscou. Ensuite, mon esprit est allé vers les premiers 10 jours résidentiels à Kent (Connecticut) et j'ai été surprise pendant un moment. C'était la « crainte révérencielle » que j’ai ressenti parmi d’autres émotions. En prenant ces expériences et mon travail en tant que clinicienne, j'ai commencé à penser à la manière dont un état de « crainte révérencielle »  pourrait être intégré dans le contexte clinique. Je commencerai par la description de la « crainte révérencielle », avant d’aborder cette étude. AWE-« crainte révérencielle » est une émotion qui, selon la roue des émotions de Plutchik (2011)  est une combinaison de surprise et de peur. AWE-« crainte révérencielle »  a été définie comme un sentiment bouleversant de révérence, d’admiration, de respect, d’effroi, et d’émerveillement inspiré par l'autorité, le génie, la grande beauté, l’immensité. Pearsall (2007) voit la « crainte révérencielle » comme la onzième émotion ; les dix autres sont l’amour, la peur, la tristesse, la gêne, la curiosité, la fierté, le plaisir, le désespoir, la culpabilité et la colère. La « crainte révérencielle » peut avoir une puissance d’attraction ou de répulsion ; cependant, la plupart des personnes rapportent des expériences positives quand elles racontent des événements de « crainte révérencielle ». Une étude réalisée par Shiota & Keltner (2003) pour observer les réactions non verbales physiques de la « crainte révérencielle » a noté des sourcils levés, des yeux grands ouverts et une bouche bée. D'autres réactions moins fréquentes comprennent un léger avancement de la tête, une respiration visible et un sourire. Deux études de notes ont été réalisées par Rudd, Vohs Aker (2012) et Shiota, Keltner & Mossman (2007).

L’Etude Rudd & al. a fabriqué des moments de « bouche-bée » pour produire le sentiment de « crainte révérencielle » en laboratoire. Les résultats suggèrent que la « crainte révérencielle » change le vécu subjectif du temps en le ralentissant ce qui aide à ajuster la perception du temps et à ralentir l’instant. Parce qu'il y avait cette sensation d’avoir plus de temps, les chercheurs ont aussi constaté que les participants ont été plus patients, moins matérialistes et plus disposés à se porter volontaire pour aider les autres. Dans l’étude suivante de Shiota et al, les participants ont écrit sur un moment pendant lequel ils avaient ressenti la « crainte révérencielle ». La plupart décrivent la nature et l'art/la musique dans leurs écrits. A travers des lectures et des recherches, la « crainte révérencielle »  se caractérise comme suit : elle a des sentiments profondément positifs. Elle encourage à s’intéresser moins à soi-même et plus aux autres. Pendant l’excitation de la « crainte révérencielle », les  individus agissent plus généreusement et de manière plus éthique. Les modèles mentaux du monde sont modifiés à travers les vécus de cette émotion. Avec elle, il y a une ouverture à de nouvelles informations. La « crainte révérencielle » renforce la curiosité. La perception du temps ralentit et le temps se dilate à son contact. Elle donne agréablement de l’énergie. Les expériences de « crainte révérencielle » mettent le Soi dans l'instant présent. Être dans une expérience de « crainte révérencielle » améliore le bien-être.

En rédigeant ce rapport, j'espère que vous prendrez en considération le sentiment de « crainte révérencielle » pendant que vous travaillerez avec vos clients. Dessins, journaux, musique, imagerie mentale sont quelques-unes des méthodes utilisées pour faciliter les expériences de « crainte révérencielle ». En élargissant la perception de la personne d’elle-même et des autres, le monde peut avoir de profonds changements de la vie, comme nous le savons. Les expériences de « crainte révérencielle » en psychothérapie peuvent améliorer encore les interventions thérapeutiques. Réfléchir à cet état me donne une méthode supplémentaire dans le processus thérapeutique.

References: Abransom, A. (2014). The science of awe. Sierra. November/December, 36-38. Pearsall, P. (2007). Awe: The delights and dangers of our eleventh emotion. Health Communications, Inc. Plutchik, R. (2011). The nature of emotions. American Scientist. April. Rudd,M., Vohs, K.D., & Aker, J. (2012). Awe expands people’s perception of time , alters decision making, and enhances well-being. Psychological Science, July, 2012. Shiota, M. & Keltner, D. (2003). The faces of positive emotion: Prototype displays of awe, amusement, and pride. Annals of the New York Academy of Sciences,1000, 296-299. Shiota,M., Keltner, D.& Mossman, A. (2007). The nature of awe: Elicitors, appraisals, and effects on self- concept. Cognition and Emotion, 21, 944-963.

Note : La photo a été prise dans une ferme près de chez moi – la “crainte révérencielle” de l’automne !

NdT :  Pour la roue des émotions de Robert Plutchik

Robert Plutchik.   En anglais :  http://en.wikipedia.org. En français : http://fr.wikipedia.org)

 

Traduction Pauline Daver

Research Report Ottobre 2014

di Marye O’Reilly-Knapp, PhD, RN

Recentemente ho letto un articolo su “La scienza dello stupore ” (Abransom, 2014). L'autore inizia descrivendo come la natura lo ha portato dentro ad uno stato di stupore. Alcuni dei cambiamenti che si sono verificati in cui ha provato un senso di stupore erano collegati ad altri come, l'umiltà, la generosità, e la curiosità. Ho cominciato a pensare alle volte nella mia vita in cui ho vissuto lo stupore: le volte che ho visto un bambino nato mentre ero una studentessa di infermieristica; quando sono andata al Grand Canyon; in piedi negli scavi archeologici a Xian, in Cina dove ho visto i guerrieri di terracotta; la mia prima visita alla Cattedrale di San Basilio a Mosca, Russia. Poi la mia mente è andata al primo incontro residenziale di 10 giorni nel Kent, Ct e per un attimo sono rimasta sorpresa. E 'stato stupore ciò che ho sentito tra le altre emozioni. Considerando queste esperienze e il mio lavoro come clinico, ho cominciato a pensare a come uno stato di stupore può essere incorporato nel contesto clinico.

Vorrei cominciare con la descrizione dello stupore prima che leggessi la ricerca. Lo stupore è un’emozione, secondo la ruota di Plitchilk (2011) data dalla combinazione tra sorpresa e paura. Lo stupore è stato definito come un sentimento travolgente di riverenza, ammirazione, rispetto, terrore, meraviglia ispirata da ciò che è potente, geniale, molto bello, vasto. Pearsall (2007) considera lo stupore come l’undicesima emozione; le altre dieci includono l’amore, la paura, la tristezza, imbarazzo, la curiosità, l’orgoglio, la gioia, disperazione, il senso di colpa e la rabbia. Lo stupore può avere una valenza positiva o negativa, comunque la maggior parte delle persone riferisce esperienze positive quando raccontano eventi di stupore. Uno studio fatto da Shiota e Keltner ( 2003) per osservare le razioni fisiche non verbali relative allo stupore ha riportato che tali reazioni erano: bocche e sopracciglia alzate e mascelle rilassate. Altre reazioni che si verificano meno coinvolgenti sono lo sporgere leggermente della testa in avanti, una visibile inspirazione, e il sorriso. Due studi degni di nota sono quelli fatte da Rudd, Vohs e Aker (2012) e Shiota, Keltner, e Mossman (2007).

Lo studio di Rudd ed altri produceva momenti “a bocca aperta” per produrre il sentimento di stupore in laboratorio. I risultati suggeriscono che lo stupore cambia l’esperienza soggettiva del tempo rallentandolo, aiuta a regolare la percezione del tempo e a rallentare quei momenti. I ricercatori hanno anche scoperto che poiché questa emozione è stata sentita per un tempo prolungato, i partecipanti sono stati più pazienti, meno materialisti e più propensi a fare volontariato per aiutare gli altri.

Nello studio successivo di Shiota, i soggetti scrissero di un’esperienza in cui sentirono stupore. Nei loro scritti c’erano molte descrizioni della natura dell’arte e della musica. Dalle letture e dalla ricerca, è emerso che lo stupore è un sentimento profondamente positivo. Lo stupore sposta l’interesse dal sé agli altri. Nell’eccitazione dello stupore, gli individui agiscono con più generosità ed etica. I modelli mentali del mondo sono cambiati attraverso l’esperienza dello stupore. C’è apertura verso le nuove conoscenze. Questa emozione acuisce la curiosità. Nello stupore la percezione del tempo rallenta e lo spazio si espande. Lo stupore energizza piacevolmente. Le esperienze di stupore portano il sé a vivere il momento presente. Vivere lo stupore migliora il benessere.

Con la stesura del presente articolo, spero che prenderete in considerazione il sentimento di stupore, mentre lavorate con i clienti. Disegni, riviste, musica, immaginazione sono alcuni dei metodi usati per facilitare lo stupore. L’espansione della percezione che la persona ha di sé, degli altri, del mondo può cambiare profondamente la vita, come sappiamo. Le esperienze dello stupore in psicoterapia possono migliorare ulteriormente gli interventi terapeutici.

Bibliografia:

Abransom, A. (2014). The science of awe. Sierra. November/December, 36-38. Pearsall, P. (2007). Awe: The delights and dangers of our eleventh emotion. Health Communications, Inc.

. Plutchik, R. (2011). The nature of emotions. American Scientist. April.

Rudd,M., Vohs, K.D., & Aker, J. (2012). Awe expands people’s perception of time , alters decision making, and enhances well-being. Psychological Science, July, 2012.

Shiota, M. & Keltner, D. (2003). The faces of positive emotion: Prototype displays of awe, amusement, and pride. Annals of the New York Academy of Sciences,1000, 296-299.

Shiota,M., Keltner, D.& Mossman, A. (2007). The nature of awe: Elicitors, appraisals, and effects on self- concept. Cognition and Emotion, 21, 944-963.

Nota: L’immagine è stata scattata in una fattoria vicino casa mia – lo stupore della caduta!

 

(traduzione di Maria Lauriola)

 

 

 

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One Comment

  1. Richard Erskine 04/11/2014 at 11:41 am - Reply

    Dear Marye:

    Your research reports ,that your continually provide to us, are awe inspiring. ….at least admirable. Thank you for writing these reports each month. I read them carefully and contemplate how to apply the ideas in clinical practice.

    I am often awed by the profound changes in people’s body after they have done some deep regressive work or they experience a through decommissioning of an introjected other — or how their emotions and behaviour change dramatically after they do some meaningful body therapy.

    The awe I feel fuels the joy and honour that I experience in being in this profession.

    Please keep writing these reports. I read them and I know that others around the world also read them.

    Thank you. Richard

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