Research Report

Research Report

By |2015-02-20T14:42:09+01:00February 20th, 2015|Research Reports|3 Comments

Research Report
February 2015
Marye O'Reilly-Knapp, PhD, RN

In keeping with the IIPA's conference theme this year, 'Crisis, Hope & Celebration', this report addresses the concept of hope and its relevance to psychotherapy. We all know that hope is important in living. Frankl (1963) writes how prisoners in the concentration camps who lost hope generally died within a very short period of time. Hope has been called the feeling that what is wanted can be had (Webster's Dictionary), the chance to set and achieve goals, and a safeguard to mental health and well-being.

At Ohio State University, Cheavens (2008) continued the work of C.R. Snyder to show how hope can fight depression. Along with the development of a questionnaire she and her colleagues looked at levels of hope and depression. In a group of 97 adults with low vision as well as their caregivers, the findings suggest that caregivers were more likely to have significant depressive symptoms if the patients themselves had symptoms of depression. Caregivers who scored higher on measures of hope showed fewer depressive symptoms. Also higher-hope caregivers also showed higher satisfaction with life and less of a sense of burden. In another study, 32 people were recruited with half of them divided into a treatment group and the others in the control group. Those who were in the eight, two-hour sessions were taught new hope-related skills. The skills included: identifying goals, ways to achieve them, and how to motivate themselves. Findings indicated that the treatment group had reduced depressive symptoms compared to the group that did not participate.

Several studies were included in an article by Grasgreen (2012) that addressed hope. At a Midwestern state university, hopeful students graduated at higher rates than non-hopeful students. Graduation rates of high vs low-hope students showed : 56.6% high-hope students; 40.27% of low-hope students. At another university, first-semester law students with higher hope levels experienced less anxiety that those with lower hope. A longitudinal study found hope was a better predictor of academic success.

A positive outcome is also seen in psychological treatment programs. In his theory of group psychotherapy, Yalom (2005) lists eleven primary therapeutic factors. The first of these is the instillation of hope. Yalom (2005) writes:
The instillation and maintenance of hope is critical in any psychotherapy. Not only is hope required
to keep the client in therapy so that other therapeutic factors may take effect, but faith in treatment
mode can in itself be therapeutically effective. Several studies have demonstated that a high expectation
of help before the start of therapy is significantly correlated with a positive therapy outcome (p.4).

A list of studies by Worthen and Isakson (2005) identify the benefits of hope and optimism. Some of the findings related to hope follow: healthier lifestyle choices (Peterson, 1988); increased life expectancies (MARUTA, Clligan, Malinchoc, Offord, 2000); less depression and anxiety (Cheavens, Feldman, Gum, Michael, & Snyder, 2006); more effective recovery from illness and injury (Snyder, Rand, & Sigmon, 2005); find "benefit" from adversity (Affleck & Tennen, 1996); positive views of relationships (Snyder, 2002); less loneliness (Sympson, 2000); socially competent (Snyder et al, 1997); academic success (Snyder, Rand & Sigmon, 2005).

The article by Worthen and Isakson (2005) on hope as the "anchor of the soul" gives a summary of hope interventions. For a complete listing go to their article as referenced below. I found some of these interventions to serve as a guide in fostering hope. The summary involves the following:
Be a hopeful helper.
Build a strong and hopeful therapeutic alliance.
Focus on improving self-regulation by developing the ability to focus, sustain attention, exercise impulse control, and delay gratification.
Encourage clients to focus on the positive without participating in denial.
Explore success experiences by prompting clients to remember past accomplishments, and helping them envision future success.
Capitalize on clients strengths.
Build resilience, encouraging an attitude of learning from difficulty and failure.

Hope is the expectation of fulfillment. It helps in maintaining a sense of positivity. Hope is seen as a buffer against mental illness and as an essential role in well-being (Seligman, 2006). Bringing hope to our clients is one of the contributions that psychotherapy offers. May we as clinicians offer hope as one of the constants in our therapeutic interventions.

Cheavens, J. S., Michael, S.T., & Snyder, C.R. (2005). The correlation of hope: Psychological and
physiological benefits. Nova Science Publishers.
Frankl, V. E. (1970). Man's search for meaning. New York: Washington Square Press.
Grasgreen, A. (2012). Here's Hoping. apply hope-
Seligman, M.E.P. (2006). Learned optimism: How to change your mind and your life. New York: Knopf.
Webster's Unabridged Dictionary, 2001.
Worthen, V. & Isakson, R. (2005).
Yalom, I.D. (2005). The theory and practice of group psychotherapy. New York: Basic Books.

En consonancia con el tema del congreso de la IIPA este año, 'Crisis, Esperanza y Celebración', este informe aborda el concepto de esperanza y su relevancia para la psicoterapia. Todos sabemos que la esperanza es importante en la vida. Frankl (1963) escribe cómo los prisioneros en los campos de concentración que perdieron la esperanza murieron, en general, dentro de un período muy corto de tiempo. La esperanza ha sido definida como la sensación de poder obtener lo que se desea (Diccionario Webster), la oportunidad de establecer y alcanzar metas, y una salvaguardia para la salud mental y el bienestar.

En la Universidad Estatal de Ohio, Cheavens (2008) continuó el trabajo de C.R. Snyder para demostrar cómo la esperanza puede combatir la depresión. Junto con el desarrollo de un cuestionario, ella y sus colegas examinaron los niveles de esperanza y depresión. En un grupo compuesto por 97 adultos con visión deficiente y sus cuidadores, los hallazgos sugieren que los cuidadores eran más propensos a tener síntomas depresivos significativos si los propios pacientes tenían síntomas de depresión. Los cuidadores que puntuaron más alto en medidas de esperanza mostraron menos síntomas depresivos. También los cuidadores con mayor esperanza  mostraron asimismo una mayor satisfacción en la vida y menor sensación de carga.

En otro estudio  fueron reclutadas 32 personas,  la mitad de ellas divididas en un grupo de tratamiento y el resto en el grupo de control. A las que estuvieron en las ocho sesiones de dos horas se les enseñaron nuevas habilidades relacionadas con la esperanza. Las habilidades incluyeron: identificación de objetivos, formas de alcanzarlos, y cómo motivarse a sí mismas. Los resultados indicaron que el grupo de tratamiento había reducido los síntomas depresivos en comparación con el grupo que no participó.

En un artículo de Grasgreen (2012) que abordaba la esperanza se incluyeron varios estudios. En la universidad Midwestern State, los estudiantes esperanzados se graduaron en mayor proporción que los estudiantes sin esperanza. Las tasas de graduación de estudiantes de alto nivel de esperanza vs bajo nivel de esperanza mostraron: 56,6% de estudiantes con alta esperanza; 40,27% de estudiantes con baja esperanza. En otra universidad, los estudiantes de primer semestre con niveles más altos de esperanza experimentaron menos ansiedad que los que tienen menor grado de esperanza. Un estudio longitudinal descubrió que la esperanza fue un mejor predictor del éxito académico.

Un resultado positivo se observa también en los programas de tratamiento psicológico. En su teoría de la psicoterapia de grupo, Yalom (2005) enumera once factores terapéuticos primordiales. El primero de ellos es la instilación de esperanza. Yalom (2005) escribe: La instilación y el mantenimiento de la esperanza es fundamental en cualquier psicoterapia. No sólo se requiere esperanza para mantener al cliente en la terapia y así otros factores terapéuticos pueden surtir efecto, sino que la fe en la modalidad de tratamiento puede en sí misma ser terapéuticamente eficaz. Varios estudios han demostrado que una alta expectativa de ayuda antes del inicio de la terapia se correlaciona significativamente con un resultado positivo de la terapia (p.4).

Una lista de los estudios realizados por Worthen e Isakson (2005) identifica los beneficios de la esperanza y el optimismo. Algunos de los hallazgos relacionados con la esperanza son: estilos de vida más saludables (Peterson, 1988); aumento de la esperanza de vida (Maruta, Clligan, Malinchoc, Offord, 2000); menos depresión y ansiedad (Cheavens, Feldman, Gum, Michael, y Snyder, 2006); recuperación más eficaz en enfermedades y lesiones (Snyder, Rand, y Sigmon, 2005); encontrar "beneficio" de la adversidad (Affleck y Tennen, 1996); perspectivas positivas de las relaciones (Snyder, 2002); menos soledad (Sympson, 2000); competencia social (Snyder et al, 1997); éxito académico (Snyder, Rand y Sigmon, 2005).

El artículo de Worthen e Isakson (2005) sobre la esperanza como el "ancla del alma" ofrece un resumen de las intervenciones basadas en la esperanza. Para obtener una lista completa ve a su artículo en las referencias que se detallan al final. He descubierto que algunas de estas intervenciones pueden servir como guía para fomentar la esperanza. El resumen implica las siguientes:

Sé un ayudante esperanzador.

Construye una alianza terapéutica sólida y llena de esperanza. Céntrate en la mejora de la auto-regulación mediante el desarrollo de la capacidad de concentrarse, mantener la atención, ejercer el control de los impulsos y demorar la gratificación.

Anima a los clientes a enfocarse en lo positivo sin participar en la negación.

Explora las experiencias de éxito incitando a los clientes a recordar logros pasados y ayudar a vislumbrar el éxito futuro.

Capitaliza las fortalezas de los clientes.

Construye resiliencia, fomentando una actitud de aprendizaje en las dificultades y en el fracaso.

La esperanza es la expectativa de la realización. Ayuda a mantener un sentido de positividad. La esperanza es vista como un amortiguador frente a la enfermedad mental y como referente esencial del bienestar (Seligman, 2006). Dar esperanzas a nuestros clientes es una de las aportaciones que ofrece la psicoterapia. Ofrezcamos nosotros, que somos clínicos, la esperanza como una de las constantes en nuestras intervenciones terapéuticas.

Referencias: Cheavens, J. S., Michael, S.T., & Snyder, C.R. (2005). The correlation of hope: Psychological and physiological benefits. Nova Science Publishers.

Frankl, V. E. (1970). Man’s search for meaning. New York: Washington Square Press.

Grasgreen, A. (2012). Here’s Hoping. apply hope- theory.

Seligman, M.E.P. (2006). Learned optimism: How to change your mind and your life. New York: Knopf. Webster’s Unabridged Dictionary, 2001.

Worthen, V. & Isakson, R. (2005). Yalom, I.D. (2005). The theory and practice of group psychotherapy. New York: Basic Books.


Traducción de Angela

Rapport de Recherche

Février 2015-03-07

Marye O'Reilly-Knapp, PhD, RN

Pour rester avec le thème de la Conférence de l‘IIPA de cette année, « Crise, Espoir et Célébration », ce rapport traite du concept de l’espoir et de son importance en psychothérapie. On sait tous que l’espoir est important dans la vie. Frankl (1963) écrit comment les prisonniers dans les camps de concentration qui perdaient espoir mouraient en très peu de temps. L’espoir a été appelé le sentiment de : ce qu’on veut on peut l’obtenir. (Dictionnaire Webster), la chance de mettre et atteindre des buts, et une sauvegarde de notre santé mentale et bien-être.

Dans l’Université de l’Etat d’Ohio, Cheavens(2008) continue le travail de C.R.Snyder pour montrer comment l’espoir peut combattre la dépression. Tout en développant un questionnaire, elle et ses collègues regardaient les niveaux d’espoir et dépression. Dans un groupe de 97 adultes malvoyants, ce qui a été trouvé suppose que les soignants pourraient avoir plus de symptômes dépressifs si les patients eux-mêmes ont des symptômes dépressifs. Les soignants ayants plus d’espoir montraient moins de symptômes dépressifs. Ceux-là se montrent également plus satisfaits de la vie avec moins de sensation de poids dans leur vie.  Dans une autre étude 32 personnes étaient recrutées, la moitié était dans un groupe de traitement, et l’autre moitié dans un groupe de contrôle. Ceux qui étaient dans les huit séances de deux heures apprenaient des aptitudes » nouvel espoir ». Ces aptitudes comprenaient : identifier des objectifs, comment les atteindre et comment se motiver. Les résultats montraient que le groupe de traitement avait réduit leurs symptômes dépressifs comparé au groupe qui n’avait pas participé.

Dans un article de Grasgreen(2012) sur l’espoir plusieurs études étaient incluses. Dans une université d’un état du Centre-Ouest, des étudiants plein d’espoir étaient plus nombreux à terminer leurs études que ceux avec moins d’espoir. 56.6 % d’étudiants plein d’espoir contre 40.27 % avec moins d’espoir. Dans une autre université des étudiants en droit en premier semestre plein d’espoir montraient moins d’anxiété que ceux avec moins d’espoir. Une étude longitudinale montrait que l’espoir était un meilleur prédicateur de succès académique.

Une issue positive a aussi été constatée dans les programmes de traitements psychologiques. Dans sa théorie de groupe, Yalom(2005) a établi une liste d’onze facteurs thérapeutiques primaires. Le premier est celui de l’instillation de l’espoir. Yalom (2005) écrit :

L’instillation et maintien de l’espoir est critique dans toute psychothérapie. Non seulement l’espoir est requis pour maintenir le client en thérapie afin que d’autres facteurs thérapeutiques puissent avoir de l’effet, mais rien que l’espoir dans un mode de traitement peut être thérapeutique. Plusieurs études ont démontrées qu’une grande attente de l’aide avant le début de thérapie est corrélée de façon significative avec l’issue positive de la thérapie. (p.4)

Une liste d’études par Worthen et Isakson (2005) identifie les bienfaits de l’espoir et l’optimisme. Voilà ce qui a été trouvé concernant l’espoir : des choix de vie plus sains (Peterson, 1988); augmentation de l’espérance de vie (MARUTA, Clligan, Malinchoc, Offord, 2000); moins de dépression et anxiété (Cheavens, Feldman, Gum, Michael, & Snyder, 2006); rétablissement de maladie et blessure  plus efficace (Snyder, Rand, & Sigmon, 2005); extraire le côté positif de l’adversité (Affleck & Tennen, 1996); des points de vue positifs sur les relations(Snyder, 2002); moins de solitude (Sympson, 2000); efficacité sociale (Snyder et al, 1997);succès académique (Snyder, Rand & Sigmon, 2005).

L’article de Worthen et Isakson (2005) sur l’espoir en tant « qu’ancrage dans l’âme » donne un résumé d’interventions d’espoir. Pour une liste exhaustive il faut consulter l’article cité ci-dessous. J’ai trouvé que certains de ces interventions pourraient servir de guide pour nourrir l’espoir. Le résumé comprend ce qui suit :

Soit un aidant plein d’espoir

Construit une alliance thérapeutique forte et pleine d’espoir.

Concentre-toi sur l’amélioration de l’autorégulation en développant les capacités de se centrer, à maintenir l’attention, à l’entraînement au contrôle des impulsions, et à différer la satisfaction.

Encourage les clients à focaliser sur le positif sans participer au déni

Explore les expériences de réussite en encourageant les clients à se souvenir des réussites du passé, et à les aider à entrevoir les réussites futures.

Mise sur les forces des clients

Construit la résilience, en encourageant l’attitude que l’on apprend à travers la difficulté et l’échec.

L’espoir est l’attente de la réalisation. Il aide a maintenir un sens positif. L’espoir est vu comme un tampon contre la maladie mentale et comme un rôle essentiel dans le bien-être.

Donner de l’espoir à nos clients est une des contributions offertes par la psychothérapie En tant que cliniciens, offrons l’espoir comme une des constantes de nos interventions thérapeutiques.

Cheavens, J. S., Michael, S.T., & Snyder, C.R. (2005). The correlation of hope: Psychological and
physiological benefits. Nova Science Publishers.
Frankl, V. E. (1970). Man’s search for meaning. New York: Washington Square Press.
Grasgreen, A. (2012). Here’s Hoping. apply hope-
Seligman, M.E.P. (2006). Learned optimism: How to change your mind and your life. New York: Knopf.
Webster’s Unabridged Dictionary, 2001.
Worthen, V. & Isakson, R. (2005).
Yalom, I.D. (2005). The theory and practice of group psychotherapy. New York: Basic Books.

Traduit par Lily Wessel

Italian here

About the Author:


  1. Christine Redfern 20/02/2015 at 3:39 pm - Reply

    Dear Mary

    Your research report really speaks to me and I’ve experienced my therapist holding the hope for me when it wasn’t even a glimmer on the horizon! Holding that hope, especially when I dismissed it at times, has been a crucial factor in my growth, discovery of ‘self’ and my resilience throughout my psychotherapeutic journey.

    This is a poem called Hope that I wrote when I eventually recognised the importance of the hope being held for me in therapy.

    You have carried the hope for me
    That I never dared to think about
    Even at times
    When you’ve voiced it
    I’ve pushed it away

    The impossible didn’t seem possible
    Not even as a glimmer
    And yet you still persisted
    In your hope for me

    Even when I have thought
    Only of the negative
    You have countered with positive words
    And kept me going

    I really wouldn’t be where I am today
    Without the work we have done together
    Without your patience and challenge
    Without your encouragement and acceptance
    Without your love and support

    I think when I first entered therapy many years ago, psychotherapy was my last roll of the dice at hoping there was something in psychotherapy that would help me to find myself, support me in understanding what had happened in my life and helped me to climb out of the depths of depression.
    Hope has been a constant throughout my therapy although I lost sight of it sometimes – my therapist didn’t!

  2. Peter Bourquin 21/02/2015 at 12:06 am - Reply

    Thank you a lot, Mary!

    I enjoyed your summary that shoes us the importance of hope in therapy and in everyone’ s life. It is lovely that you use your retirement to enrich us with your reports – apart from all the other activites that you name in ‘about the author’. It seems to me that you are a wonderful example of a kind of lived hope in dayly life…

    A warm hug

  3. AMAIA MAURIZ ETXABE 05/03/2015 at 3:56 pm - Reply

    Thank you Mary, your report has been very helpful in working with a therapeutic community where the lack of opportunities for many of the girls that live there induce to the social workers to look just to the relevance of stressing the pain and conflicts.
    Your work has been a good stimulus for tHem to look in another direction ,and to revise their own hope!

Leave A Comment